Nuestros análisis y testeos de equipos propios y del mercado demostró ser una fuente de información técnica de gran utilidad tanto para usuarios como para fabricantes.

Las mediciones de las luminarias las realizamos con un sensor específico para fotosíntesis (Apogee MQ-610), que nos muestra un valor de intensidad de luz aprovechable. Este valor es de gran importancia para conocer si una luminaria es eficiente o desperdicia su consumo eléctrico.

El consumo es clave tratándose de cultivos, ya que la producción de frutos demanda meses de alta intensidad de luz, lo cual implica un gasto eléctrico diario elevado, sin contar la inversión de insumos o del mismo tiempo dedicado como jardineros.

Por otra parte, además de la intensidad de luz (que representa el factor más importante), consideramos como el segundo factor clave la composición de la misma: el espectro. Este se mide con un espectrómetro específico, que nos permite conocer de qué colores está compuesta cada luz, entre otros datos. Utilizamos como referencia el ideal para las plantas, llamado “Curva de McCree”, descubierto por Keith McCree en los años 70. Hoy en día sigue siendo el punto de calibración de los colores que queremos darles a las plantas, con solo algunos pequeños agregados que fueron considerados posteriormente por investigadores como el Dr. Bugbee de Utah State University.

En Quantum Farmer diseñamos nuestras luminarias basándonos en investigaciones que han sido validadas por estudios y comprobadas en la práctica a lo largo de los años. No inventamos términos ni inflamos los datos. Nuestro objetivo es ofrecer información clara y comparar tecnologías, para que el usuario pueda decidir qué opción elegir para trabajar en sus jardines interiores.